Juzgar y valorar a otros usando nuestros términos culturales
La actitud etnocentrista tiene, tambien, una correlación muy importante que quizás sea esclarecedora para comprender estas formas exacerbadas e incluso crueles de tratar al “otro”. Existe en paralelo a la violencia que la actitud etnocentrica encierra, la hipótesis de que el “otro” debe ser algo que no disfruta de la palabra para decir algo por sí mismo. Creo que es necesario examinar mejor esto y voy hacerlo a través de una pequeña historia que parece ejemplar:
Tras recibir la misión de ir a predicar a los nativos, un pastor se preparó durante días para ir a Brasil y empezar en el Xingu su trabajo de evangelización y catequesis.
Muy generoso, compró para los indigenas, cuentas, espejos, peines, etc., Modesto, compro para sí mismo un moderno reloj digital capaz de encender alarmas, hacer cuentas, marcar los segundos, cronometrar y siempre dar la hora con absoluta precisión, infalible. Al llegar, sorteo los inevitables trámites burocráticos y después de algunos meses, se encontraba en las sociedades tribales del Xingu distribuyendo sus regalos y doctrina. Algún tiempo después, se hizo amigo de un joven indio que lo acompañó a todos los lugares de su peregrinaje y se mostraba admirada por muchas cosas, especialmente por el ruidoso, colorido y extraño objeto que el pastor tenía en la muñeca y que consultaba con frecuencia. Un día, finalmente, vencido por las insistentes peticiones, el pastor perdió su reloj dándolo, incómodo y sin querer, al joven indio.
La gran sorpresa estaba por venir. Días después, el indio lo llamó apresuradamente para mostrarle, muy feliz, su trabajo. Señalo a continuación la parte superior de la rama de un árbol muy alto cercano a la aldea, el indio hizo que el pastor divisara, con dificultad, un hermoso adorno de plumas multicolores y cuentas con el reloj en el centro. El indio quería compartir con el pastor la alegría que le trasmitía la belleza de ese nuevo e interesante objeto. Casi indistinguible en medio de las plumas y las cuentas, colgado a varios metros de altura, el reloj, ahora minúsculo y sin funciones, contemplaba la sonrisa inevitablemente incómoda en el rostro del pastor. Adiós reloj.
Después de unos meses el pastor también volvió a casa. Su siguiente trabajo fue entregar informes a sus superiores, por aquella mañana, daba una revisión final a la comunicación que harían sus colegas en el Congreso sobre la evangelización. Su tema: “La catequesis de los salvajes.” Se levantó, dio un vistazo a su nuevo reloj, quince para las diez. Hora de irse. Como buscando una inspiración de último momento examinó en detalle las paredes de su oficina. En ellas, arcos, flechas, tapices, bordados, collares, e incluso una flauta formaba una hermosa decoración. Rústica y sobria, al mismo tiempo le traían extraños recuerdos. Con el pie en la puerta, pensó y sonrió para sí mismo. Que gracioso lo que ese indio hizo con mi reloj.
Esta historia, que no es necesariamente cierta, sin embargo, a todas pruebas, bastante plausible, muestra algunos de los sentidos más importantes de la cuestión del etnocentrismo.
En primer lugar, no es necesario ser un detective y experto en Antropología Social (o pastor) para darse cuenta de que en este choque de culturas, los personajes de cada una de ellas hicieran lo mismo. Ambos centraron las funciones estéticas, ornamentales, decorativas de objetos que en la cultura de los “otros”, desempeñaban funciones principalmente técnicas. Para el pastor, el uso inusitado de su reloj le causó tanto asombro como el que el joven indio tendría si conociera el uso que el evangelizador le dio a su arco y flecha. Cada uno “tradujo” en términos de su propia cultura el significado de los objetos cuyo significado original fue forjado en la cultura de los “otros”. El etnocentrismo pasa exactamente por un juzgamiento del valor de la cultura de los “otros” usando los términos de la cultura del grupo “nosotros”.
En segundo lugar, esta historia representa lo que podría llamarse, si fuera posible, un etnocentrismo de un “amistoso”, ya que ambos – el indio y el pastor – tuvierons acciones concretas in mayores consecuencias. En la mayoría de los casos, el etnocentrismo implica una incautación de los “otros” revestida de una forma muy violenta. Como hemos visto, puede catalogarse como “primitivo” como “algo para ser destruido” como “atraso para el desarrollo” (fórmula, de hecho, muy común y de uso general en el etnocidio, la matanza de los indios).
2 comments
esta muy buena la pagina me sirvio mucho la informacion para hacer un trabajo que ademas esta muy claro lo que dice . gracias!
hola me agrado la manera en la que definiste lo qué es etnocentrismo, me ayudó a tener una mayor vision y a concluir mi trabajo final, grax
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